Malo para el mundo, bueno para la publicidad.

No hay, no creo que haya, “sujeto” más publicitario a la hora de contrapublicitar su imagen que el presidente yanqui George W. Bush. A la bronca que le tenemos por “mono sanguinario” (José Pablo Feinmann dixit, en quizás la mejor definición de Georgie que haya leído yo), se le suma la impotencia, el odio, la indignación de que alguien tan pero tan lelo sea tan negativamente gravitante para el mundo. Pero los que lo deben amar son los publicistas de todo el mundo. Por dios! Qué material publicitario ha dado Bush con sus frases idiotas, carentes de sentido y contexto. Y con el todo, porque hay parodias coyunturales pero también estructurales. Que los disfruten. Y traten de no indignarse demasiado. Gracias a creativebits y a adsoftheworld por esta compilación.

