“Odio Cósmico”, una nueva sobre El Eternauta.
No le pueden encontrar la vuelta a El Eternauta. Es que HGO: only one.

No sé tú, pero yo soy fans de la historieta (o cómic o novela gráfica, como le dicen los acomplejados que no se bancan ir leyendo una historieta en el bondi como este escriba). En particular de una de la que comencé a tener noticias hurgando en el altillo de casa paternomaterna (frase políticamente correcta). Bueno, no quiero dar más rodeos: El Eternauta, la obra maestra de Héctor Germán Oesterheld y de la historieta argentina + latinoamericana + mundial si no fuera porque existen Sin City, Maus, La broma asesina, Lo que está arriba y algunas gemas que niegan su medalla de oro (se respira espíritu olímpico en este teclado).
En fin.
Y como pasa con las obras maestras, paren hijos. Y generalmente son hijos medio torcidos. Como pasó con la segunda y tercer parte -sobre todo la tercera, porque la segunda tenía unos devaneos medio filosóficos del protagonista Germán sobre Juan Salvo que estaban buenos: y el cambio de Salvo, transfundido por viajar a través de los tiempos y las dimensiones estaba bueno. La tercera no, me pareció flojaza. Igual la tengo, igual la leí mil veces, o-bvio.

