Hold on now, youngster, el último (el primero) de Los Campesinos!
Hormonas, granos, y más ganas de hacer música que varios de los que conocés.

Si te digo que éste es un álbum maravillosamente perfecto me fui al pasto ¿no? Sí, está bien. Pero fijate: empieza el disco con un 1,2,3,4 ramonero pero coral. Onda muchacho: one, muchacha: two, muchacho: three y muchacha: four. Empieza la empatía. Y sigue, mientras los tracks suceden de indie, pop, un poco quizás de textura hardcore divertido, hasta que llegamos al bestial “You! Me! Dancing!”. Uf. Un crescendo onda “Where the streets have no name” que sube sube e implosiona en una guitarrita muy pegadiza y unas campanitas y una letra muy adolescente pero no naif (¡todo lo contrario!) (Not sure if you mind if I dance with you but right now I don’t think you care about anything.) cantada con bella y aniñada voz (y esperemos que no crezca). Lo bueno es esa mezcla que no tan bien le ha resultado a otros de batir potencia y mugre punk con melodía pop. Son siete amigos de Gales (¡aguante Gales!) que responden (otra vez los Ramones) al apellido Campesinos! Suenan frescos, jóvenes (deben tener entre 15 y 18 años o menos). Son lo más divertido (sí, torturados, la música sirve para divertirse too) en bastante tiempo. Te dan ganas de ser guachito de vuelta, onda volver al 92 y ser fan de Los Campesinos! Y comprarte la remera y salir a mostrarle al mundo que te la bancás y que al fin existen unos pibes que te representan y a los que escuchaste hace mucho, apenas salieron los demos, no cuando se hicieron famosos y bla bla bla. Lo que hacen todos, osea.
¿El tema pulenta? “Sweet dreams, sweet cheeks”: voces líderes que se entremezclan, un corito detrás y todo sobre pulso punk. La frase:
“One blink for yes Two blinks for no. Sweet Dreams sweet cheeks we leave alone”
(¡Son buenazos!)
¿La sensación final? No sé tú, pero yo pienso que se van a convertir en los portavoces de toda una generación, la más difícil, la que se está dando cuenta de que son generación. Para muestra, this one:
“I’m sticking your fingers into sockets, to kick-start your little heart and maybe sleep a tiny bit more.
Oh maybe we should read more into the books that we adore, perhaps we should drink less vitamin C, and now I’m shouting out in capital letters “I WILL THROW YOU HIGH FIVES IF YOU KEEP YOUR OWN SECRETS!!”


