Mi breve carrera como inventor juvenil (compartida con el otro que suele escribir acá, cuya idea-máxima-no-materializada quizá fue el libro que tenía lo mismo en ambas páginas de una hoja, para no tener que darse vuelta cuando uno lee acostado), mi frustrada idea de inventar algo, decía , hace que cuando la gente de Infobae (el reino de la operación de prensa? nah) mete alguna pavada como el paraguas manos libres para llenar espacio, yo esté ahí firme prestando atención. Helo aquí al little adefesio (¿compatible con el sQuba, el auto donde te mojás?):
Per se, y es una opinión que no me la saca nadie, usar paraguas es medio balín. Es como que no te la bancás mucho. Aunque yo lo use, aunque todos lo usen, aunque sea útil, aunque no te mojes. Pero el invento nace de la necesidad, y mejor las manos vacías del peatón de la gran ciudad que mientras camina habla por teléfono, se maquilla, y en pleno subdesarrollo anda con el culo ya no a dos, sino a cuatro manos, para que nadie le robe nada.
Pero la materia gris aplicada al paraguas es más extensa que una nube chubascosa, y abundan los ejemplos:
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