Y, the last man.

O cómo la aventura funciona y bárbaro cuando ya pensabas que, listo, fue, no funciona más.
Lo primero que hice fue enamorame de Pamela Rambo (cómo va a tener un nombre tan hot una mujer). Lo segundo fue decir:
-Tengo que actualizar emorevs, ya que mi amigo Laureano va a incurrir en esa paradoja que es iniciarme juicio por falta de mérito.
Pamela Rambo es parte importante aunque no medular de “Y, the last man” o “Y, last man standing” como quieras decirle. Es la colorista, la que llena de luces y sombras esta obra escrita por Brian K. Vaugh y dibujada por Pia Guerra (que no me pareció tan linda y sexy como Pamela). Acá se llama “Y, el último hombre” pero yo soy de la generación que dice todo en inglés porque aprendí que “The Wall” no era “El muro” y “Sargent Pepper” no era el “Sargento Pimienta” y así.
Decía antes de ramear, esto es, irme por las ramas, que hace escasas semanas terminé (para desgracia mía, por supuesto, porque las sucesivas lecturas no tendrán la gracia de ir descubriendo de a poco el suspenso que nos propone cada final de capítulo) de leer esta maravillosa aventura. Salgari, London, Lost, un poco de Matheson: el increíble guión de Vaughn (escrito cuando éste tenía 25) y el correcto dibujo de Guerra nos llevan a un 2002 donde cayó una de esas plagas (no daré más datos) raras y selectivas. Mueren el 99,9999999999999999999999999% de los hombres y zafan todas las mujeres, excepto, me imagino, aquellas que fueran volando en un avión conducido por hombres y todo ese stuff.
Bueno, y sobreviven solamente dos machos. Yorick (el “Y” del título) y su mono Ampersand que, además de ser una palabra muy pero muy bella, es la palabra para referirse a ese también bello signo “&”. Sí señores. Así que Simon & Garfunkel vendría a ser Simon Ampersand Garfunkel. Mismo para Donato Ampersand Stéfano.
Estos dos protagonistas inician un largo camino plagado de aventuras, tiros, líos y minitas para dar con:
a) La novia de Yorick, que está en Australia (Yorick está enamorado, qué querés).
b) Con el correr de los números, también la pócima que salvaría tentativamente a la humanidad.
Además de Yorick & & hay:
- Una agente de la CIA, negra y bella, cuya misión es escoltar a Yorick en su búsqueda.
- Una generala Israelí bella pero mortífera, que no dudó en asesinar a su mejor amiga en pos de cumplir sus órdenes.
- La madre de Yorick, congresista.
- La hermana de Yorick, que se hace Amazona (¿Por qué en todas las historias donde las minas quedan solas lo único que buscan es asesinarnos? ¿Me querés decir? ¿No les gustamos? ¿Nos odian en secreto?) y trata de matarlo varias veces hasta que más o menos se arreglan los tantos.
- La novia de Yorick que en un momento aparece.
- Una doctora también hermosa que se encargará de sintetizar una droga para ver si puede curar la humanidad.
Y bueno, muchas mujeres más. Y también, finales de capítulos que te dejan sin respirar (y tenés que leer el capítulo siguiente, por supuesto, y ahí te pasará algo igual pero peor porque sí, porque la historia va cobrando dimensión, qué querés, tienen que vender)
En fin. Han vuelto las historietas de aventura. No te voy a decir cómo termina esta cosa linda.
Sí te puedo decir que en un momento aparece una especie de poción curativa, que luego desaparece y que luego vuelve a aparecer. Que cae del cielo una astronauta embarazada ¡de un hombre! (tomá, ahí tenés una vuelta de tuerca impresionante). Que la agente de la CIA a veces se da vuelta, a veces sigue en su lugar, a veces duda, a veces se hace lesbiana y después se hace heterosexual.
Que hay piratas mujeres, espionaje a lo perro, chusmerío.
AVENTURA, EN FIN.
Te voy a decir que la consigas a como dé lugar. Por lo pronto, me aboco a seguir leyendo “Kick Ass” una historieta de Mark Millar (el escritor de “Chosen”, la historia de un pibe con los mismos poderes que Jesús: notable) y la bestia ultrapeluda John Romita Jr (spidermanes varios, por si no lo conocés) que dibuja sin el nivel de detalle que lo hizo conocido pero que hace un dibujo raw bien pero bien funcional a los intereses de la historia que está narrando. Después hablo de “Kick Ass” pero andá sabiendo que es un superhéroe adolescente en un mundo real, con youtube, facebook, twitter y celulares con cámara. La única diferencia es que el adolescente no tiene poderes, sólo la voluntad de ser superhéroe. Tremendo. Hasta la próxima.
One Response to “Y, the last man.”
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laureano on June 26th, 2009
Luego de meses somos dos los que escribimos. Bien.
Gran reseña.