
Bueno, vos que sos un lector fiel y periódico de este blog sabrás que nos gusta mucho Dylan y que lo hemos homenajeado encontrando y mostrándote unas fotos de él, haciendo algunas críticas, haciendo la previa a su show en Vélez y luego haciendo la critic de eso que fue una cosa rotunda y bella.
Pero también deberías saber que enamorarse de Dylan es enamorarse de medio siglo de historia de la humanidad: entenderlo o al menos intentarlo también tiene que ver con entender qué pasó o qué fue pasando.
Imaginate si vos empezaste a escucharlo hace un par de años y, ponele, te recopaste con “Blonde on Blonde” o “Highway 61” y después atacaste “Time out of mind” para balancear épocas y esos tres discos bastaron para tatuártelo en el alma y fanatizarte. Mirá si además mechaste con el “Essential” y encontraste que además de toda esa bestialidad el tipo te chumba con “Jokerman” o “Changing of the guards” (los que leen estas líneas habitualmente sabrán que es mi favorite song).
Bueno, te decía: si ya sos un enamorado del tipo, ¿qué pasa cuando todavía tenés 15 discos por escuchar y sabés que esos 15 discos no serán una obra maestra como los nombrados antes pero seguro seguro seguro son bárbaros buenazos notables y, eso sí, contenedores de ocho, nueve, obras maestras.
Algo así me pasó cuando empecé a saborear a “John Wesley Harding”, la biopic trucha de un Robin Hood yanqui inventado por Bob. De entrada, es un disco que pasa a la historia por “All along the watchtower” (pobres los que estuvieron cerca mío en Vélez: fue el que más me copó junto con “Nettie Moore”), por “I´ll be your baby tonight”.
Pero hay una bomba termonuclear en ese disco tan valiente que salió en medio de la revolución ácida que estaban capitaneando los Beatles y los Stones (Sgt. Pepper y Their Satanic Majesties respectivamenchi).
Se llama “As I went out one morning” (por si decirlo en el título no fue suficiente pista).
Tiene, como casi todo el disco, una guitarrita very de fogón y una armónica símil. ¿Pero qué pasa? Como casi todo lo de Bob, me da que el tipo le pone una película a todas sus canciones fogoneras, una película (cuyo secreto se lo debe haber dado el plato volador que ayudó a hacer las pirámides y etc) que excede lo meramente fogonero, lo meramente “una que sepamos todos” y lo traspone a otro lado.
Eso no significa que no te pase nada “country” “folklórico” “campestre”: sí te sucede, pero lo notás diferente, onda que el tipo se sabe musicalizador del campo, conocedor del soundtrack del desierto. Escuchá este tema y vas a ver: si no te dan ganas de agarrar el pony de la plaza con el que el viejo bigotudo le saca fotos a los guachitos por dos $ each y ponerte las tejanas y los levis viejos y salir a pasear one morning recortado contra el horizonte es que no te corre sangre por las venas o que tu trabajo como archivista del ministerio ése donde estás en el segundo piso realmente te está puliendo la neurona.
El tema está narrado en primera persona (¿Bob? Imagínome que sí, ahora te digo por qué) y cuenta que él un día salió a pasear y rescató a una damisela (sí, damsel) y la liberó de sus cadenas sólo para descubrir que ésta lo estaba manipulando y que, incluso, quería dañarlo. La viene a buscar Tom Paine (líder contrarevolucionario yanqui, antiinglés, leo en wikipedia y en la net.) y le pide perdón por el daño que ella pudiera haberle hecho.
Para mí, onirismo puro. Un viaje semi meta físico. Para algunos por la red (Como si no tuviera mejor cosa que hacer que rastrear los personajes de una canción ¿no?) una semblanza anti iglesia de un Dylan en crisis (la damisela vendría a ser la iglesia protestante british, Tom Paine vendría a ser el espíritu anticlerical). Otros dicen que es en respuesta a su propio papelón de algunos años antes cuando recibió el premio Tom Paine y subió al escenario mamado y dijo varias incoherencias y la gente medio que lo abucheó. Entonces (la leyenda cuenta que) agarró un papel y garabateó las primeras ideas del tema.
En fin. Más allá de eso. Beyond the facts: un Dylan lisérgico en una época lisérgica donde sacó un disco totalmente no lisérgico, campestre, con esa armónica que te transporta a ese amanecer, a la bruma, a (como le dije a mi colega de blog ayer: “a las ganas de ser amigo de Jack London”), a prender fuego, a encontrar una damisela en apuros y salvarla, a pesar de que ella nos quiera hacer daño, porque si estás en el campo, a caballo, con armónica, levis, sombrero y botas y ves una damisela, ¿qué vas a hacer? Rescatarla, claro.

0 Comments on “Bob Dylan y por qué es tan recontra buena la canción “As I went out one morning””
Leave a Comment