(Gracias Julito por el título…. Y después despotrico contra Clarín) Hace dos sábados pasé tres horas parado en Zárate, no pudiendo cruzar el puente Zárate - Brazo Largo, que estaba cortado por niebla (o el humo de quema, vaya a saber).
No te voy a decir que no putié, pero visto desde acá no fue un mal momento para tomarse unos mates. Es como el camping en la cordillera: dormís en un suelo duro, comés mal, tenés frío, no te podés bañar, no hay baño siquiera, pero visto desde la oficina siempre es un lindo momento.
En una situación así, enseguida aparece esa sociabilidad que laburó Cortázar en su cuento, La Autopista del Sur. La gente primero habla del motivo, después intercambia predicciones sobre qué pasará, y finalmente se dedican a charlar de cualquier cosa, aunque siempre mirando para adelante. Como que en cualquier momento empieza a avanzar la cola. Después de media hora o algo así, ya aparecen los rumores (”hay para por lo menos dos horas”). Entonces la gente empieza a ver formas de pasar el rato y cubrir sus necesidades básicas. En mi caso había una Petrobrás a 500 metros así que me fui caminando entre los autos a buscar agua para el mate y usar el baño. Muchísimos hicieron lo mismo durante las siguientes horas. Después de un buen rato también empieza la tensión, gente que se manda por la banquina, falsos movimientos, algún bocinazo. Los nenes que se impacientan, y padres en jogging los sacan a caminar por la ruta. Y en un segundo todo arranca, o empieza a moverse, y no se sabe cómo pero la gente está en su auto, con el cinturón puesto, listos para continuar. Y los que hasta recién casi intercambiaban teléfonos ahora se van a dar de bocinazos y juegos de luces para pasarse en la ruta.


on Aug 8th, 2008 at 1:21 pm
q lindo post.
me hizo pensar en los aeropuertos, pero el espíritu es diferente ahí.
on Aug 11th, 2008 at 11:42 am
Si, es ameno el post, y el comentario sobre el cámping muy atinado. y también el de los padres en yoggin.