O cómo no necesitás hablar una sola palabra para emocionar.

Hace un par de meses mi amigo Alvaro, el raro de la net, me mandó una encomienda con sendos regalos y, entre ellos, un dvd cuya carátula rezaba “Koyaanisqatsi”.
El fin de semana -luego de solucionar problemas varios- la pude ver por fin a Koyaanisqatsi (que en dialecto hopi significa “vida loca”, “vida fuera de equilibrio”, “vida en desintegración”, entre otras posibles acepciones), un documental que muestra la degradación de la naturaleza por parte del ser humano y la degradación del ser humano por, sí, adivinaron, el propio ser humano.

Leo en Wiki (porque, obvio, no tenía la más pálida idea de este docu) que es obra de un chiflado de nombre Geoffrey Reggio que estuvo 15 años sin decir palabra en un monasterio o símil. Está bien, me autodigo, ahora se explica por qué en la hora y media que dura no se escucha al ser humano hablar más allá de un redundante “Koyaanisqatsi/ Koyaanisqatsi” que se canta al principio.
Sí se ve la obra del ser humano. Y cómo. Y qué negativo el ser humano.
La produce el great Francis Ford Coppola, la música es de Philip Glass y este documental es la primera parte de una trilogía cuyos nombres son también en hopi y ya basta de datos técnicos.
Koyaanisqatsi es, ante todo, un prodigio visual y sonoro. Una increíble dirección de fotografía sumada a una punzante musicalización. Todo, al servicio de un ojo que primero nos muestra todo lo bello que tiene nuestro planeta: cañones, cielos, tormentas, ríos, mares, lagos, bosques, desiertos, se suceden a velocidad normal o acelerada o ralentizada de acuerdo con el gusto de su director.
Una parte bellísima que no me puedo sacar de la cabeza es una toma desde la cima de una mountain hacia abajo, donde campean las nubes contra el flanco montañil. Acelerada la proyección, las nubes parecen olas chocando contra la montaña, que parece la costa de un mar embravecido. No more words.
Bueno, después de hacerte llorar (es un decir) con tanta belleza natural junta, aparece la primera explosión, el primer bang, el primer salto narrativo: un camión de los grandes cuya combustión anda fallando y se rodea de su propio humo negro. El fin de la inocencia.

Y ahí sí, la decadencia humana: avenidas, autopistas, edificios, locales de comidas rápidas, taxis, aviones, pistas de aterrizaje, aterradores primeros planos de gente alienada, gente alienada que no lo sabe, un chabón laburando solo en una ventana de un edificio e-nor-me, una luna maravillosa, redonda y blanca ignorada por la gente que se está mirando a sí misma, a su poder de consumismo, a sus pares que luchan con ellos por no ceder un puto puesto en una cola.
No hay calma mientras avanza Koyaanisqatsi. No hay mesura natural, no hay ese equilibrio que ha hecho de la Tierra un ejemplo en nuestro Sistema Solar. No hay un poco de acá y un poco de allá y respeto.
Hay voracidad, acelere, la idea de que llegar primero es mucho más importante que el hecho de llegar.
Hay fábricas industriales de salchichas, una cadena de montaje donde en quince segundos pasa un salchichaje capaz de alimentar un estadio lleno de gente.
Bueno, y eso, qué más querés. Tenés que ir y conseguir Koyaanisqatsi. O tener el ojete de que la vida te otorgue un amigo tan extraño como Alvaro viste.

Así aprendés más sobre tu poder destructivo como ser humano. Así aprendés cosas lindas viendo cosas feas como esa familia tomando sol en una playa de arenita y, ahí nomás, de fondo, una central nuclear afeando, humanizando todo y a la mierda.
Un viaje de gran belleza exterior. Un viaje hacia nuestro humano interior, que no siempre es tan bello como lo que nos rodea.

on Jun 2nd, 2008 at 5:49 pm
La escena de la playa mmaaaaamita!
Y aparte decime que no tenías que fijarte el nombre de la peli cada vez que lo escribías y me hago un corte moderno en el bello púbico y lo presento en el programa de pino, leo y lina que murió pobre la finada.
on Jun 2nd, 2008 at 10:55 pm
la descripcion de esta pelicula, me hace acordar a “BARAKA”, destacable por sus imagenes del “acelerado funcionamiento del humano”, acompañada de una misicalizacion brillante, la recomiendo..y otra del mismo director “CHRONOS”, ESTUPENDA