“Me empecé a bañar en transpiración, las tripas me hacían ruido.”

Hace un par de años, la periodista Adriana Schettini publicó “Pasen y vean, la vida de Favio”. La revista La Maga la levantó en el 97, en un número especial dedicado a los testimonios. En estos párrafos que tu blog favorito te trae en exclusiva (tipeado con nuestros propios fingers, ojo), está la brillante descripción que hace Favio de una vez que tuvo una pequeña incontinencia.
Mejor, no adelantar nada.
Pero para que sepas, es mejor que cuando Ben Stiller se caga todo en Mi novia Polly e inclusive mejor que la de Tonto y Re tonto.
A continuación, el relato:
Leonardo Favio:
Yo tenía diecisiete o dieciocho años, y hacía bolos en Radio El Mundo. Un día, en el tren veo una pendejita que era la locura. Yo, con mi tremenda timidez, me la levanto y comenzamos un romance de locos. Un día ella empieza a decirme que tengo que conocer a los padres. Un viernes me invita a su departamento, que quedaba a dos cuadras de la casa de mi vieja. Mi mamá me plancha bien planchadito el único traje que tenía, mientras yo charlaba con ella y me atosigaba con ciruelas y meta comer ciruelas. Llego a la casa. El departamento era muy chiquito, requetechiquitito, en planta baja. Los padres de la piba eran encantadores.
La cuestión es que esa noche nos sentamos a comer en el living, que también era muy chico, casi un cuadradito. En lo mejor de la cena, me empiezo a descomponer. Trataba de aguantar, pero llegó un momento en el que no daba más. Me empecé a bañar en transpiración, las tripas me hacían ruido. Se ve que el kilo de ciruelas que me había comido en casa me estaba castigando. Finalmente junté coraje y dije:
- Señor, yo quisiera pasar al baño.
-Sí, m´hijo.
Me dice el padre de la piba y me señala la puerta del baño, que para mi horror estaba pegada a la oreja de él. El baño estaba pegado a la mesa. Entro corriendo, me bajo los pantalones, tiro la cadena para que no se escuche el ruido, pero no sale ni una gota de agua, y me viene un cólico incontrolable. Eran unos ruidos espantosos y cago por todos lados. Para colmo, el bañito estba pegado a la mesa, prácticamente pegado a la oreja del viejo, porque todo era chiquito. Y yo que no puedo parar de cagar… la mierda volaba por todos lados, como esas mangueras gruesas que se te escapan de las manos y salpican todo.
No podía parar. No tenía control. En medio de esa situación, abro la canilla de lavatorio, y tampoco sale agua. Me entro a desesperar, no puedo controlar la situación y pienso en tirarme al piso y hacerme el muerto. Me resbalaba en la mierda. Trataba de escuchar, pero del otro lado no se oía ni palabra. Es que mi ruido había sido tan estrepitoso que deben haber quedado mudos del horror.
Eran ruidos espantosos, tipo estallidos. Las paredes y el piso estaban llenos de mierda. En un momento pensé en hacerme el desmayado para que me sacaran con una ambulancia. Prefiero que me lleven así cagado a un hospital antes de tener que mirar a éstos a la cara, pensé. Pero, de pronto, veo que el baño tiene una ventanita diminuta que da a un patio interior. Así cagado como estaba, me trepé a la ventana, me tiré al patio interno, salté el muro que daba a la calle y me fui.
Nunca más supieron de mí. Nunca más supe nada de la piba. Con los años, cuando empecé a ser conocido por la canción, me imaginaba a esa gente viéndome por la televisión y diciéndole a la hija:
-Mirá el novio que se había transformado en mierda.

on May 20th, 2008 at 10:17 am
De Salón!!
on May 20th, 2008 at 1:20 pm
Jejejeje lo que no entiendo es porque no se limpio con el pañuelo que tiene en la cabeza… O no lo usa desde que nacio???