“Pushing Daisies”, fantasía, humor y más.

Una maravilla alucinante en full full technicolor, los jueves a las 21 por Warner.

El jueves pasado (10 de abril de 2008) tratamos de hacer dormir a Vicente más temprano (antes de las 9 pe eme). Como no lo logramos, lo convertimos en involuntario espectador del capítulo lanzamiento de “Pushing Daisies”, una serie anormal que comenzó a emitir Warner en Argentina. Así que con Vicente molestando, empezamos a conocer la vida de Ned (Lee Pace, que le da a su personaje una inexpresividad atinada en medio de tanta alucinación), un muchacho que de chiquito se da cuenta de que puede revivir los muertos con sólo tocarlos. Ésa no es la única sorpresa: si los toca again, los devuelve a la muerte, que es de donde los sacó. Otra: si al cabo de un minuto no los toca, es decir, los deja vivir, la parca –supongo que enojada- termina llevándose a alguien cercano en lugar de la víctima arrebatada. Si los toca dentro del minuto, es como si nada hubiera pasado. Bueno, y de niño revive a su perro Digby (al que no podrá tocar nunca más) a su madre, a la que fulminó un aneurisma (y que por eso, la parca opta por llevarse al padre de su vecina Chuck –ahora retomaremos Chuck). Y luego termina matando a su propia madre también.
Chuck, muerto su padre, se termina mudando. Ned, muerta su madre, es enviado a un internado. La voz en off (amable, significativa, hiladora) nos cuenta en un salto temporal que el Ned grande es un no próspero empresario del gremio de la pastelería, dueño de “The Pie Hole”, un bello lugar al que la gente no acude como debería. Tiene una camarera petisita, un personaje maravilloso al que Ned no quiere apretarse (es linda y sexy pero en miniatura).
La histora se pone buena cuando Ned conoce a un investigador privado que, al tanto de su secreto, le propone un plan: ir a morgues, revivir muertos, preguntarles quién los mató y cobrar la recompensa.
¿Esto se está poniendo extraño?
Esperá, porque viendo la tele, Ned se entera de que el cuerpo de Chuck, su ex vecinita, la primer piba que besó, es encontrado flotando en el mar.
Ahí van con Emerson, el detective/socio, a revivir a Chuck y a cobrar la recompensa.
Y lo obvio: no la devuelve a la muerte, la parca se carga al dueño de la funeraria (que estaba cagando, qué manera poco digna de espichar) y reviven el amor, un amor platónico, el amor más platónico que podamos encontrar: no pueden besarse, no pueden apretar más que con un rollo de papel film de por medio.
Así que ahí van los tres, a resolver el por qué de la “muerte” de Chuck: era por unos monos de oro y bla bla bla. Lo bueno es que conocemos a las tías de Chuck: dos viejas extrañas, que supieron ser unas famosas bailarinas acuáticas y que ahora viven amargadas. Eso también termina hacia el inicio del primer capítulo.
Alucinante, alucinada, negra, colorida, extraña, policial, comedia. Parece de Tim Burton. Parece de Jeunet y Caro. Parece que no alcanza toda una paleta de colores para pintar esta aldea. Eso es “Pushing Daisies”, creada y escrita por Bryan Fuller y producida y dirigida por Barry Sonnenfeld.
Empezó bien. Esperemos que siga así. El jueves estaremos firmes frente a la pantalla de Warner. Eso, si los reputos del cable me lo vuelven a reconectar.

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One Response to ““Pushing Daisies”, fantasía, humor y más.”

  1. Rosa  on April 15th, 2008

    Hola. Me he contrado tu blog por casualidad y me ha gustado mucho, un saludo y sigue así.


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