Emotional Reviews Rotating Header Image

Dylan en Argentina

Le ponemos un diez. ¿Qué le vas a poner si no? El artista más importante de estos últimos siglos. Y el agradecimiento: a esas versiones que él hace de sus propios temas, deformados por el capricho, por el ansia de deformar. Y el agradecimiento porque en un recital de Dylan es prácticamente imposible corear, estribillear, hacer lo que hace el público argentino en casi todos los eventos musicales –y que yo detesto demasiado: el famoso “Oooooooooo” con el que corean absolutamente todos los riffs de viola y los estribillos y todo eso. En fin. Ausencia de.
Un Dylan, nunca lo vi en vivo, pero más parco que nunca, que no miró ni una vez al público pero que sonreía medio de coté cada vez que la gente se largaba a corear con métrica correcta pero incorrecta en ese Vélez.
Un Dylan que sólo habló con esa voz con cantito (Minnessota debe ser el Córdoba yanqui) onda Amáááá, Apááá, para presentar a sus notables músicos y, según mi amigo Potás, para decir “good night”, aunque esto último no lo escuché.
Por lo demás, quizás el mejor recital de mi vida si no fuera porque cuando vino u2 hizo medio Achtung baby! Decía, uno de los mejores, y eso que el maestro tocó solamente tres ¡tres! Temas con la guitarra: rainy day women, lay lady lay y Watching the river flow. En fin. Mi coblogger, burgués, se fue a sentar con su flamante esposa a la que por este medio le mandamos saludos y yo me quedé con nuestro amigo Potás mirando, sintiendo, cantando no, vibrando, disfrutando de lo que seguramente será uno de los sábados más importantes de nuestra vida.

Momentos emocionantes, que me hicieron gritar (y eso que el otorrino me lo tenía prohibido):


Masters of War. Reconocible de inmediato. Y eso en un recital del maestro es mucho decir.
Nettie Moore. Quizás el mejor tema de la noche.
Stuck inside of mobile with the blues again. Para llorar. La manera en que Dylan pronuncia –no sólo en vivo sino en estudio- cada estribillo de manera diferente, como si le diera vergüenza no haber compuesto ocho estribillos distintos. O más. No los he contado aún. Ese “oh mama”, que se transforma en “uuu, mame” “ou, mamaa” y así. Por dios.
Like a rolling stone. Solamente al Capitán Frío no se le hierve la sangre con este tema. Deformado por la experimentación de Dylan y todo, una versión hermosa que calmó un poco las ansias tribuneras/callejeras de un público poco acostumbrado a ser TAN poco protagonista.
Y
obvio
cómo no
de qué otra manera no
Blowin´in the wind: le faltó poesía, le faltó guitarrita, armónica y a Dylan cantando frente al público. Le faltó esa voz cuarenta años antes susurrando y arrastrando las oes finales. Pero le sobró categoría ganada con los años para cerrar un recital donde, gracias god, la única protagonista fue la música.

Share/Save/Bookmark

0 Comments on “Dylan en Argentina”

Leave a Comment