
Esto de no ser dylanita ni ser dylanólogo ni mucho menos ser expertos en nada nos hace, por un lado, más débiles respecto de varios temas y respecto de su crítica. Pero por el otro, nos permite ciertas cosas más flexibles. Por ejemplo, este post. Como el anterior, pensado para mitigar un poco la ansiedat ante una nueva visita del great Bob (para nosotros, la primera), esta vez vamos con un ejercicio no de crítica ni de musicología, si no de “momentos Dylan”: cinco momentos por cada co-blogger en los que cada uno de nosotros dos sintió, primero, nacer el amor por el maestro. Y segundo, las otras cuatro veces que ese amor renació o, como se dice ahora, “renovó sus votos”. A verrrrr!!!
FEDERO:
Blowin’ in the Wind.
Un tema que siempre estuvo en el aire –traído y llevado por el viento- y que, como los grandes temas, nunca supe cuándo fue la primera vez que lo escuché. Pero esos temas empáticos, esos temas cómo-vas-a-conmover-tanto-con-tan-poco que te generan una inmediata corriente con el artista. El tema que me hizo pensar desde muy chico (sin haber escuchado otro tema Dylan más) que a mí me gustaba Dylan y los versos “how many roads must a man walk down before you call him a man” que siempre me dieron ganas de agarrar todo y picármelas a la mierda.
Mr. Tambourine Man.
En mi mente, la continuación de Blowin. Otro rasgueo hipnótico y unos dichos crípticos pero de cualquier modo llegadores. Llegadores en forma de forma y no de contenido, como a veces sucede, y que elevan las letras a otro nivel. El tema favorito de mi hijo a la hora de aplacarse un poco en versión deslucida pero amorosa de su padre osea yo. Y, perdón si soy denso con hallazgos líricos, esa seguidilla que dice así: “Then take me disappearin’ through the smoke rings of my mind/ Down the foggy ruins of time, far past the frozen leaves/ The haunted, frightened trees, out to the windy beach/ Far from the twisted reach of crazy sorrow”, casi sobre el final, que Bob la va estirando y no termina más… uf, termina con uno, en realidad.
Changing of the Guards.
Para mí, el mejor tema de Dylan. Por varias razones. Quizás porque cuando lo escuché me pareció tan sorprendente, tan poco Dylan, tan poco canción. Un Dylan seguramente divirtiéndose, escribiendo nueve estrofas ¡un rap en 1978! diferentes una de la otra, apoyándose en un coro maravilloso y en vientos y experimentando nuevas maneras de decir las cosas. Un tema con muchos climas, exuberante, inabarcable y esperemos que lo haga el sábado porque va a decepcionar por lo menos a uno. A mí.
Not Dark Yet.
De su seguidilla de resurrección, time out of mind me parece el mejor disco. Un dylan triste, como decepcionado, que mira al final y lo mira con no mucho optimismo. Y en ese reguero de temas tan tristemente arriba, destaco, yo, not dark yet. Cómo podés estar contento, feliz, lleno escuchando esa triste voz… que encima te dice todavía no está oscuro papá, pero en cualquier momento se pudre la momia. Cómo puede ser? Un gran dolor dulce de manos de nuestro querido amigo Dylan.
Ballad of a Thin Man.
¿Será el “Porque algo está sucendiendo acá y vos no sabés qué es”? ¿Será esa frase maravillosa o su carácter surreal, lúdico, inapresable? ¿O será ese piano tan pero tan único que lo sentís repiquetear solito en tu cabeza sin –incluso sin- la voz graciosa y tentada de Dylan? I don´t know. Pero cómo te queda… cómo no desaparecen esos mágicos sonidos, una vez que el tema –con un riff y un decrescendo de piano- se van yendo del tracklist.
LAUREOT:
Blowin’ in the Wind II.
Cuando salió una tapa de Página/12 con la foto que está arriba (y el título “Soplando en el Viento”) porque Dylan había anunciado, muy sobre la marcha, que teloneaba a los Stones en dos de sus cinco recitales en River, 1998. Y la sensación, sin la noción de todo lo que era Dylan, de que se me estaba yendo algo muy grosso por la cara.
Things Have Changed.
Una canción poco Dylan y muy Leonard Cohen, (la relación es de Rodrigo Fresán, ahora hablaré de él). Pero una canción muy moderna y de este Dylan que es más ciudadano del mundo, leyenda que camina con onda y poderoso seductor. El mismo de las publicidades. Ni cerca del folkista, ni del anfetoso con anteojos adentro de una limousine, ni tampoco del maduro de Modern Times.
Ballad of a Thin Man II.
Mi rescate es muy visual. Bob cantando este tema en, creo, el Albert Hall de Londres. Lo vi en el tremendo documental que es No Direction Home, de Martin Scorsese, donde te muestra cómo fue que existió primero ese muchacho que tocaba canciones de Woodie Guthrie y que los jóvenes quisieron hacer su Mesías, y se transformó en el eléctrico al que le gritan “Bobby go home” y que él hace burlas sentadito al piano.
Visions of Johanna.
Y este, más allá de que es un temazo, es nada más que como un saludete a Fresán. Y semejante tema, que lo pone como equivalente a A Day in the Life, “una catedral de canción”, le dice. Fresán viene hablando de Dylan en el Radar desde que yo leo el suplemento, desde que salió digamos. Fresán es LA PESADA de Dylan. Tanto que mucho tiempo logró el efecto contrario, a mí me alejó por insistente. El Dylan de Fresán nunca pifia porque claro, el chabón es un fanático. Asumidísimo, porque le sobran razones para serlo y lo argumenta muy bien. Otros éxitos de persuasión de Fresán sobre mí, como Chever, terminaron por acercarme de a poco a Dylan, y eso se lo agradezco. Y ahora cada vez que escribe sobre Dylan, como el domingo pasado con su con la lista de temas que le gustaría para el concierto que se viene, me lo leo de toque.
Like a Rolling Stone.
Primero porque me parece que es la que más quiero que toque. Después porque a mí me parece ver en esa canción el salto mental que pegó Dylan para terminar siendo Dylan. También porque me copa la entonación esa que mete, y acá se nota perfecto en el “conceal” de cuando dice “you got no secrets to conceal”. Y por último la cadencia, vomitiva dicen, pariente de otra canción que a mí también me gusta mucho y que es “Positively 4th Street” (you got a lotta nerve!), de la forma en que a uno le gustaría decirle las cosas a la gente que no quiere.

on Mar 6th, 2008 at 2:19 pm
Y te faltó decir TODO lo fea y edulcorada que le salió “like a rolling stone” a los true rolling stones. decí q la tienen a la pato arquette en el video que si no.